Conversaciones en la plaza mayor
Al estilo de la literatura experimental del siglo XXI, recojo las conversaciones ambientales de una tarde en la plaza real de Valladolid, al sol:
“Me estoy pasando al orujo. Yo cuento con el niño mío, ya es mayor, ya tiene 21 años. Así que, bueno… Pero ya te digo. La dije. No me digas.
Nos llevamos la manta esa (3 repiqueteos dobles de campanas) -¡y cómo quema el sol!- ¿Has visto? (Llega el del acordeón). (Llaman a una por móvil). Oye, ¿qué pasa, adónde estás? Nos hemos bajado a comprar a la plaza. Yeah. Que dice la Manuela que no sirves pa ná. El sábado estuve yo con éstas y nada. Ja ja ja ja. Excuse me. (Una palmada).
No te he pedido tortitas porque no sabía si te iban a buscar, ¿quieres un poco de mis tortitas? Cuidame el bolso eh. Viendo a los dos hermanos peleando como peleaban (acento argentino) y nadie decía naaada. Buenas tardes señoras y señores, la voluntad.”
Siempre hay una mesa dominante aunque las conversaciones cambian a veces de tono. Y cómo grita la gente. (4 repiqueteos de las campanas y 4 campanadas graves, contundentes). La mesa dominante sigue dominando la conversación. El inevitable niño, por fin, da sus inevitables gritos. ¿A que es una conversación internacional?
Y mientras Jorge Guillén juega en la plaza del Poniente con su nieto a barcos poéticos, como muchas de las esculturas de Valladolid, tan cercanas, tan humanas
.





Trackbacks / Pingbacks